LA MALDICIÓN DEL DIOS SOLAR (2)
La noche era cálida y una agradable brisa con olor a limo y papiro acariciaba su rostro y revolvía juguetona su cabello. El aire se respiraba puro en aquella terraza del palacio. Las siluetas de las acacias se dibujaban en el paisaje nocturno coloreadas con el oscuro matiz violáceo que ofrecía el cielo y [...]



LOS ECOS DE VUESTRAS VOCES