AQUELLOS DÍAS EN LOS QUE ERA MUSA
Me gustaría dar un millón de gracias a Marisa por confiarme sus dibujos y sobre todo por confiarme su corazón con ellos. Para mí siempre serás musa.
Espero haber sabido poner palabras a tanto sentimiento y no haber empobrecido tu trabajo. Muchísimas gracias de nuevo, espero que éste sea el comienzo de la futura “Generación del 2000″, aunque en realidad no importa, ya me siento afortunada de encontrarme entre tus amigos.
Podéis echar un vistazo a alguno de sus trabajos en:
http://www.myspace.com/lienzoycarboncillo
Las nubes viajan de nuevo en un cielo cubierto de vida. Algunos destellos del astro rey se despiden del día, apenas visibles ya en las brumas del crepúsculo.
Y yo vuelvo a creer. Puedo creer de nuevo que mi historia fue real. Observando la grandeza del firmamento al alcanzar la oscuridad de la noche. Esa tierra de fuego se tiñe de luces, miles de ojos de las hadas que desde el cielo me miran, y sonríen…
También yo río. Ahora, al pie del acantilado, mientras escucho las olas luchar. Sintiendo el frío aire del anochecer acariciar mi cuerpo… de nuevo. Mientras siento la vida envolver mi ser… de nuevo. Pero mi risa no es como antaño. Ahora conozco que significa “amargura”.
Supongo que el recuerdo no debería existir. ¿Tal vez un error de seres mucho más sabios que yo? Lo dudo. Sin duda los recuerdos son un don otorgado por los dioses. Algo preciado que se nos otorga con el fin de revivir la felicidad perdida y enmendar las torpezas del pasado.
Pero mi recuerdo es tan especial y mágico como esas estrellas que desde el cielo me sonríen ahora. Soy yo, aquella que un día voló en esté mismo acantilado y ahora vuelve a pisarlo con sus pies descalzos.
Recuerdos… Ellos me trajeron de nuevo a este lugar para confirmar que mi mente no desvariaba. Yo estuve aquí. En otro tiempo yo miré las estrellas en este mismo lugar. Hoy miro el mar batirse contra las rocas y un escalofrío recorre mi espalda.
Sé que salté… lo hice y puedo recordar con claridad la sensación. La fuerza del viento golpear mi rostro. ¡Yo era dueña del mar y el cielo!
Y desde él, desde la grandeza de su altura, podía observar impasible el vaivén del mundo. Reía con su risa, lloraba con su llanto… Mi alma vivía sus vidas, mi mente acompañaba sus sueños. ¡Yo era amante del destino! Lo fui todo…
Mas ahora soy poco más que nada. Y recuerdo… ¿Qué cruel magia obra sobre mí? ¿Por qué recuerdo lo que no debería ser recordado?
Cuando esas imágenes imposibles regresan a mi mente, mi vida se torna miseria. Yo que fui musa, reina de los sueños… ahora lloro amargamente al despertar de los míos. Y sufro doblemente al no saber con exactitud el motivo de mi llanto. ¡No deseo más una vida de fantasía! ¡No más vivir un sueño que nunca fue real! Pero aún así extraño ese poder maravilloso que me otorgaba el ser dueña de las almas…
¡Mentiras! Me angustia añorar una vida repleta de ellas. ¿Yo reina del mundo? ¿Yo poderosa criatura, dichosa, plena?… ¡Oh, cómo debe reírse de mí el destino ahora!
¿Dueña del cielo?… Casi me parece contemplarlos a todos desde mi trono de fantasía,en el que fue mi vertiginoso palacio más allá de las nubes. El mundo era ínfimo entonces cuando yo era musa… Mas hoy el mundo me devora como si fuera una criatura insignificante perdida en su grandeza. ¡Qué lejano me parece aquel que entonces me pareció mío! El mundo… ya no baila al son de mis deseos. No soy más que un ser extraño ansiando ser uno más en él. Clamando por un hueco en él.
-¡No más sueños, por favor!- Mis gritos desesperados son borrados por el viento, el mismo viento que antaño se arrodillaba ante mí- ¡No más mentiras!
Pero incluso mientras grito y rabio, mi corazón, estúpido traidor, vuelve a latir con fuerza, ansiando que cierre mis ojos rojos. Suplicándome que vuelva a perderme en esos sueños que fueron mi día a día en otra vida, cuando yo era reina de la dicha y sentada en mi trono contemplaba el mundo.
INDICE
ACERCA DE MÍ

marisa dijo:
marzo 11, 2010 a 8:26 am
Gracias a ti, por todo… no imaginaba poder sentirme tan unida a alguien a pesar de no vernos y a pesar de comunicarnos tan poco… Sigo estando convencida que nuestras almas si que se comunican, a su manera!! Me encanta como y lo que escribes, ya lo sabes, y este escrito tan lleno de sentimiento y de rabia no podia ser menos; es un honor que mis sentimientos hechos plástica tambien te inspiren aunque sean solo un poco a la hora de derramarte sobre el papel. Un millon de besos!!!
Estefanía dijo:
marzo 11, 2010 a 6:36 pm
Muchas gracias, por supuesto que estamos unidas más allá de la eternidad. ¿Alguien duda de que las almas son más de lo que parecen? Hay pocos amigos que siempre están, a pesar de las distancias.
Antonio dijo:
marzo 11, 2010 a 8:03 pm
Hola de nuevo Estefanía,de nuevo te felicitó.Que manera más clara de darle sentimiento y emotividad a la palabra.
Si uno cierra los ojos en lo alto de ese acantilado,puede sentir el peso de la soledad,el vértigo,la tristeza………el viento en la piel………
Poco más que añadir,lo único que espero pronto otro relato tuyo.
Que viva el poder de la palabra!!!!!!
estefaniajimenez dijo:
marzo 12, 2010 a 2:25 pm
Muchísimas gracias! Esta vez, como ves, el mérito es compartido:D No sabes cuánto me animan estos comentarios. y por supuesto no pienso defraudarte. Tengo varios trabajillos a medias. Espero disponer de tiempo para publicarlos pronto, así que sigue ahí siempre, ¿vale? Un abrazo.